martes, 13 de julio de 2010

Las industrias creativas en Colombia

Las industrias culturales y creativas siempre han existido, sin embargo muy recientemente se ha empezado a percibir su potencial económico y de desarrollo. En los años 80, en Colombia y Latinoamérica, se percibían como una invasión de cultura foránea. Luego en los 90 se empezó a detectar el poder de crecimiento dentro de este continente en las industrias de la comunicación, editoriales, y más que todo de producción audiovisual y fonográfica. Actualmente en el siglo XXI comenzó el auge de las PYMES culturales que han ido creciendo cada vez más y es este el énfasis de PRANA y al que queremos apoyar y desarrollar.

El término de industrias creativas surgió en Inglaterra como una política de estado que busca estimular todas las creaciones individuales que pueden ser protegidas por derechos de autor. De esta manera se busca promover la empresa privada, a diferencia de la visión francesa que tiene un énfasis proteccionista donde no se genera la competitividad. Esto se da precisamente por el abandono que se dio en la posmodernidad al individuo mismo y la posterior necesidad del humano por salir adelante con sus propios medios y no quedarse estancado (un ejemplo claro es el de las consecuencias de un grupo como The Sex Pistols, que son un símbolo con los que se identifican lo jóvenes de esa época).

Actualmente es muy importante esta relación que encontramos porque el auge de las pequeñas empresas culturales colombianas se da por esta necesidad de crecimiento individual y ahí nace una nueva figura muy válida similar a la del mecenas. Pero no es el mecenas que le da la posibilidad a cualquiera y que simplemente suelta dinero sin tener en cuenta el desarrollo, sino el mecenas que apoya el trabajo y lo que ofrece es el conocimiento necesario para que individuos creativos desarrollen sus sueños a partir de ellos mismos, de sus propias ideas y de sus capacidades, que deben enmarcarse dentro de este sistema de desarrollo y apoyo a la empresa privada.

Precisamente por esto, la motivación más grande de PRANA ha sido la posibilidad de que artistas, creadores y gestores culturales puedan hacer realidad sus sueños de una manera sostenible. No hay gratificación más grande que la felicidad, pero esta no se da solamente por factores económicos, a pesar de su importancia, sino por hechos tan sencillos como trabajar en lo que a uno le gusta; porque la felicidad se da desde uno mismo, con estar contento consigo mismo y no desde parámetros externos, y este es el trabajo de PRANA: apoyar empresas sostenibles que se desarrollen con el proyecto de vida de un individuo o colectivo.

Juan Carlos Gaitán.

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